Los cuatro scherzos de Frédéric Chopin

—Percibo la vibración de esa nota desde que advertí que llegabas, en la distancia. Y la escucho cada vez que me acerco a ti. Y podría sonar contigo. Y bailar. —Pierde la vista en el río—. Si dejaras que mi nota se sumara a la tuya en la misma sintonía.

Cierra los ojos y engaña al alma

Y el dolor se diluye en el desagüe. La inquietud se contiene y el miedo se encoge. Y sonríes mientras reproduces la fábula que sostiene tu cabeza. Bálsamo para cobardes, recreo para valientes, burdo acicate para ánimas humanas.

Bailando entre ascensores

Jugabais en aquel tiempo a un ascensor que subía al cielo. Tentabais el paraíso, descubriendo secretos, compartiendo pecados, saciando una sed recíproca.

Despierta incomprendido

Es el tipo incomprendido, que canta para no volver a las trincheras, que siente una ciudad decadente y sangrante tras una pared de cicatrices. Que se pierde en la niebla entre castillos, y sube peldaños de escaleras que, cree, no van a ningún lugar.

Desde el carril de la izquierda

Los hay que viajan siempre en el carril derecho de la carretera. Van despacio, cautos, pacientes, con la vista siempre puesta al frente y las manos perfectamente situadas entre las diez y diez y las tres menos cuarto

Léeme un cuento al despertar

Solo después, os halláis el uno frente al otro, desnudos, entre palabras confesadas e inquietudes compartidas. Una ventana sin persianas deja paso al sol y la luz no induce al sueño. Dos extraños compartiendo un colchón desde el que se resisten a despertar.

Ahogando las ganas de primavera en el café

Los primeros cuerpos se estiran en los parques. Las películas se mudan al autocine. Se emplazan las primeras terrazas sobre las aceras y el recogimiento de las tardes de invierno evoluciona a las primeras tardes desvestidas y agitadas.

Aprendiendo a desaprender

Nunca he sabido atarme los zapatos. Cuando era pequeña aprendí a sujetarme los cordones de las botas de una forma diferente, con otro tipo de nudo, con mi propio lazo.

Robótica

El andar se vuelve balado y sin rumbo. Solo es una máquina que va agotando el día con artes mecánicas y desprovistas de inteligencia.