Bailando entre ascensores

Le bailaba el deseo hacia ti. Se estremecía con cada revoloteo, con cada desplegar de plumas, con cada alarde.

Agitabas las alas y ella se humedecía los labios en miel. Se contorneaba pero daba un paso atrás y vacilaba airosa si entregarse al juego o evitarse el vaivén.

Un rompeolas formaba su pecho pero su mirada abría un estrecho canal al caudal de avidez.

Se dejaba mimar con los ojos, acariciar con tus palabras y abrazar con cada sonrisa.

Sucumbió al aleteo y se confió a ti.

Se dejó abrir y se expandió henchida como un capullo despliega los pétalos hasta exhibir una hermosa flor.

Jugabais en aquel tiempo a un ascensor que subía al cielo. Mientras os encaramabais al despertar de cada piso, encendiendo el calor, avivando un apetito cada vez más voraz. Entonces tentabais el paraíso, descubriendo secretos, compartiendo pecados, saciando una sed recíproca.

Pero a cada ascenso, a cada planta, a cada parada frente a un escalón, sumabais otra carga, otro secreto, otro pecado, otro peso como gravamen a un amor intenso y cooperado.

Y a cada mercancía de más, más cerca del cielo y aún más del suelo, sin saberlo, sin prevenirlo. Ilusos, confiados, ajenos a la sobrecarga, los motores se calentaban y a cada planta el freno de bajada de aquel contenedor de acero se desgastaba.

Y por fin despertasteis a la verdad del sueño prohibido. Cuando llegaseis a la cima, aquella caja tan saciada no se mantendría en alto.

De nada servía vaciar ya las cargas, disminuir el peso. El tiempo se agotaba y el desplome se auguraba a cada chasquido.

El amor se colmó y el ascensor se detuvo.

Las cadenas se soltaron y comenzó a escucharse como cada eslabón se deslizaba precipitado por una polea corroída y marchita. Duró solo unos segundos el titubeo hasta que el peso cedió y todo se desplomó.

Una caída libre os lanzó hacia el vacío perdiendo apetitos a cada piso, pecados a cada escalón. La flor se encogía y se derramaba el néctar a cada caer de un pétalo.

A uno le daría tiempo a agarrarse y subirse a otro ascensor.  Ella caería precipitadamente hacia el abismo.