Lienzos en blanco para pintar

Eran tiempos veloces, días sin día, horas sin hora, minutos sin minuto y segundos sin segundo. Hoy he cumplido 39 años. No me he dado cuenta al abrir el portón de la terraza, que convergía en el mismo espacio y tiempo que hace unas semanas. 

El perdón (Teaser)

Según sus prosélitos has de repetir las palabras mágicas “Lo siento, perdona, te quiero, gracias” para admitir y limpiar tus impurezas, perdonándote a ti mismo y al otro. ¿Higiene mental?

Los tiempos de descuento

Eran tiempo híbridos. Sabores a sal indecisos e independientes y a dulces de mermelada por memoria o con recuerdo. La prórroga permitida se excedió en tiempo y forma. Las olas de la pleamar, a veces bravas, a veces cariñosas, cedieron a su instinto para dejar la playa húmeda tan solo unas horas. A la mañana siguiente estaba seca para extender una nueva toalla. Un documento blanco que te desafía, como lienzo de arena para pintar…. Y soñar.

Nuevo otoño sin leña

Las nubes empiezan a anunciar el final del recreo, de los amaneceres, de las puestas de sol, del tiempo al aire libre. Aún más hoy donde los espacios cerrados puedan resultar una condena y las estufas de las terrazas aún están a falta de gas.

Sin miedo a despeinarme

Bailemos descalzos, desnudos y sin mochila. Si llega la lluvia, mi mejor paraguas es el que cala mi pelo sin miedo a despeinarme.

Venciendo al ganado con una pequeña oda a la amistad

Pasaban por ahí, como ganado trashumante, como ovejas que saltan tu cama cada noche. Las cuentas. A decenas. Pero algunas trasnochan en tu cama dejándose sus huellas marcadas de barro en las sábanas; otras dan saltos tan grandes que ni percibes el aire que debiera sacudirte; otras te acarician dejando un algodón que primero acolcha tu almohada pero que luego se acaba aplastando con el tiempo; pero otras se tumban a los pies de una cama en vela. 

Miedo e insecticida

El miedo te atrapa, te bloquea, te mengua, te condena a prisión. El miedo es capaz de arrancarte tu propia esencia del ser. Porque dejas de ser para parecer. El miedo es una sustancia venenosa, como una sanguijuela que te chupa la sangre, como una vacuna que te sacude y de pronto se apropia de tu energía vital. La noche se vuelve el día y el día la noche. El miedo tiene más barrotes que los de cualquier cárcel de Guantánamo. Te esposa de pies y manos, pero la privación de andar no te priva más que del movimiento. El miedo paraliza tu ser, tu apariencia, tu alma, tus ganas, tus sueños, tu dejarte sentir, aflorar, crecer y avanzar.

Stay on hold

Consumo horas al reloj despedazando jirones de papel mojado…

Cierra los ojos y engaña al alma

Y el dolor se diluye en el desagüe. La inquietud se contiene y el miedo se encoge. Y sonríes mientras reproduces la fábula que sostiene tu cabeza. Bálsamo para cobardes, recreo para valientes, burdo acicate para ánimas humanas.

Desde el carril de la izquierda

Los hay que viajan siempre en el carril derecho de la carretera. Van despacio, cautos, pacientes, con la vista siempre puesta al frente y las manos perfectamente situadas entre las diez y diez y las tres menos cuarto

Aprendiendo a desaprender

Nunca he sabido atarme los zapatos. Cuando era pequeña aprendí a sujetarme los cordones de las botas de una forma diferente, con otro tipo de nudo, con mi propio lazo.